En el Instituto Roslin de
Edimburgo, Escocia el Dr. Ian Wilmut y sus colaboradores hicieron 277 intentos
de transferencia nuclear para clonar una oveja variedad Finn Dorset “cara
blanca”, sólo 29 embriones se activaron los cuales fueron implantados en 13
ovejas “cara negra”; sólo se logró un clon: “Dolly”.
Dolly
es importante porque fue el primer mamífero clonado. Nació el 5 de Julio de
1996 pero se hizo público 7 meses después en 1997. Tuvo corderos de manera natural.
El 14 de febrero del 2003 fue sacrificada por inyección letal debido a que
padecía artritis y cáncer pulmonar. Se practicó autopsia al cadáver para
averiguar si el origen clónico de Dolly era la causa de sus enfermedades sin llegar a ninguna conclusión. Dolly se disecó y actualmente está en exhibición
en el Museo Nacional de Escocia.
Entre las posibles respuestas de la muerte temprana de Dolly están:
1) El tamaño de los telómeros. Las terminaciones de los cromosomas se llaman telómeros
los cuales consisten de secuencias de repetidos en tándem de un número dado de
nucleótidos que no codifican información útil. Con cada replicación éstos se
acortan y cuando comienzan a perderse porciones de ADN que codifican genes
biológicamente importantes, lo cual parece ser, una señal para la célula de que
debe dejar de dividirse y morir. Es cierto que Dolly tenía telómeros cortos al
morir pero no todos los animales clonados que han muerto los tenían cortos. De
hecho, los tenían más largos, lo cual puede llevar a procesos de carcinogénesis
pues las células no mueren volviéndose “inmortales”. La célula cuyo núcleo fue
utilizado para clonarla provenía de un cultivo de tejido de glándula mamaria de
una oveja de seis años que ya había muerto. La variedad Finn Dorset vive 12
años. Lo anterior parece confirmar que Dolly tenía la “edad genética” de la
oveja donadora.
2) La impronta. Cuando un óvulo es fecundado elementos presentes en su
citoplasma “programan” los genes del nuevo cigoto para que se expresen
ordenadamente en tiempo y espacio. En la clonación artificial por transferencia
nuclear, el óvulo recibe un núcleo diploide ya diferenciado al que más que
“programar” debe desdiferenciar. Se cree que la muerte prematura de los
animales clonados se debe a una mala impronta.

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